

¿Qué supone este reglamento o cómo afecta al consumidor? Principalmente supone una protección y mejora en la información alimentaria que se ofrece al consumidor, de forma que toda la información deber ser clara y fácilmente accesible. No sólo afecta al etiquetado sino a cualquier información alimentaria ofrecida, de una u otra forma, al consumidor final. Por ejemplo, será de aplicación en la industria alimentaria, establecimientos de restauración colectiva (bares, restaurantes, hoteles, comedores escolares, hospitales, etc.) o tiendas que venden a granel.
Esta normativa de octubre de 2011 se aprobó finalmente en junio de 2012, y ya la mayoría de empresas alimentarias la cumplen, exceptuando la valoración nutricional que no es obligatoria hasta el 13 de diciembre de 2016. La imagen explica las principales novedades que incluye el nuevo reglamento.






