

El sector porcino, clave en la economía de nuestro país, ya que representa el 12,7% de la producción final agraria, es conscientes del desarrollo y aplicación de técnicas para la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero, enfocadas inicialmente a la mejora del almacenamiento y tratamiento de estiércoles y purines, así como el ahorro de agua y de energía.
En ese sentido, la apuesta durante los últimos años ha sido determinante en la aplicación de un modelo de producción sostenible basado, entre otros aspectos, en la prevención y control integrados de la contaminación, de tal forma que el sector porcino ha reducido las emisiones de gases de efecto invernadero.
Así, cabe destacar entre otros datos la reducción de emisiones de amoniaco por kilo de carne producido del 47% entre 1990 y 2016, según el Inventario Nacional de emisiones de Contaminantes atmosféricos 1990-2016, publicado por el Ministerio de Agricultura.
En los últimos 10 años (2007-2016) disminuyeron un 15,3% las emisiones de metano en la gestión de estiércoles. Si se compara el dato con el año 1990, y en función de la producción, la reducción alcanza el 47% por cada kilo de carne producido, según datos del Informe de Inventarios GEI 1990-2016.
Por otro lado, las emisiones de óxido nitroso derivadas de la gestión de estiércoles también se han reducido un 0,6% desde el año 2007 y un 38,8% por kilo de carne producido entre 1990 y 2016.
Así, las emisiones de gases de efecto invernadero por la gestión de estiércoles se ha reducido casi un 14,6% en los últimos 10 años.





